jueves, 10 de marzo de 2016

"¡BASTA YA!"

"Mi primer día de clase, estoy nerviosa, entusiasmada, con ganas de empezar, conocer gente nueva, vivir experiencias geniales con mis nuevos amigos... Pero, a la vez tengo miedo, miedo de que me juzguen por como soy, de que no me hablen por no ser como ellos. Puede que mis rarezas les repugnen, puede que no encaje en mi nuevo instituto...

Suena el timbre, me siento, miro a mi alrededor, aquel parece el grupito de los 'malotes', aquel el de las 'divas', aquel el de los 'empollones', aquel, mmmm, puede ser que en aquel encaje, esas tres personas parecen iguales a mi encuanto a la forma de ser. Pero no me atrevo a hablarles, ¿y si se ríen de mi? prefiero esperar unos días para hablarles.

Llega el recreo, me siento sola en un banco, como mi almuerzo, mirando todo lo que sucede a mi alrededor: gente jugando al fútbol, grupos de personas hablando, parejitas de la mano o besándose... lo que viene a ser un recreo en un instituto.

Varios días después, aquel grupito que me gustaba se acerca a mi para preguntarme si me apetece estar con ellos en los recreos. '¡Bien! ¡ya he hecho amigos!'

Los días con ellos se pasaban volando, me lo pasaba bien.

Pero un día todo se empezó a volver negro...

La gente empezó a llamarme rara, a criticarme sin motivos. Empezaron los insultos, el maltrato psicológico. Por suerte no llegó a mayores la cosa, solo insultos. Por ahora.

Después parecía que no les llegaba con dejarme mal, no les llegaba con los insultos, con ridiculizarme, no les valía con verme llorar por los pasillos o en el baño. Habían empezado las agresiones físicas. Cada día con un moratón distinto, con el corazón un poco más roto.

Pasan los días, no quiero volver a ese infierno. Mis padres no lo saben, ¿cómo podría meterles más preocupaciones en la cabeza de las que ya tienen?. A los profesores no me atrevo a decir nada. 'Defiéndete que ya eres grande', la frase que temía que me dijeran. 

Los días siguen pasando, empiezan las llamadas amenazándome, se las oculto a mis padres, las elimino del teléfono. 

Cada día más se rompe mi pequeño corazón, me duele, me duele estar en esta situación y no saber que hacer.

Para evitar problemas, mis amigas se han distanciado de mi. Soy el hazmerreír del instituto, la niña marginada, la rara.

Mi mayor miedo al empezar las clases se había hecho realidad...

No soporto más todo esto, necesito que paren, necesito que me dejen en paz.

Necesito vivir tranquila, necesito ser feliz.

Descansar.

No quiero sufrir más.

Estoy harta de hundirme mientras veo como los demás se crecen gracias a mi dolor. Viendo como soy pisoteada día tras día.

Que esas personas piensen en lo que me están haciendo y no puedan tener nunca más la mente tranquila. Espero que les remuerda la conciencia y nunca puedan ser felices, no con lo que me han hecho. Espero que se den cuenta.

Adiós."



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